El apego a los artefactos.
Escrito hace 4 mess, 3 semanas |
En mi casa hay dos artefactos (llamarlos gadgets sonaría raro) con los cuales he creado una relación bien extraña, más que nada porque crecí con ellas, hablo de mi vieja radioreloj (de la cual escribí una vez), que tiene más de una década y ya esta empezando a morir (botones que ya no ayudan al momento de querer cambiar la hora), además y quizás el elemento electrónico más importante que he usado, un televisor Kioto de 14″ con perilla y con una caja que tiene una emulación a una parte de madera. Esta tiene cerca de 22 años, es decir unos meses mayor que yo, con ella me crié, pues siempre he vivido solo con mi madre, que trabajaba casi todo el día, por lo que la TV hizo de niñera.
La TV con el paso del tiempo a ido pasando por distintos lados de la casa, amenzada para la tv con control remoto, además hasta hace un par de meses era una odisea cambiar de canal o subir y bajar el volumen, pero desde que la tengo en mi pieza, nos hemos reencontrado (si, tal como una relación de amistad), me las ingenié para arreglarla dentro de lo posible (le hice un injerto medio raro con un lapiz pasta y le hice una perilla para el volumen).
A pesar de que me no me gusta mucho la TV abierta, si me sirve mucho de compañía cuando estoy en el computador (sin duda quien roba mi atención ahora), encendida pero en silencio. Lo malo es que los años le están pasando la cuenta, ya no se ve muy bien, la antena no agarra muy bien, y los colores están muriendo y aunque mi mamá ya ofreció comprarme una nueva, creo que no la cambiaré hasta que esta deje definitivamente de funcionar, más que mal, fue mi primera mejor amiga y no la puedo abandonar.

